Esta discapacidad
resulta de la combinación de dos deficiencias sensoriales (visual y
auditiva), que genera en las personas que la padecen problemas de comunicación
únicos y necesidades especiales derivadas de la dificultad para percibir de
manera global, conocer, y por tanto interesarse y desenvolverse en su
entornoAlgunas personas sordociegas son totalmente sordas y ciegas, mientras
que otras tienen restos auditivos y/o visuales.
En todo caso, el efecto de incomunicación y
desconexión con el mundo que produce la combinación de las dos deficiencias es
tal, que la persona sordociega tiene graves dificultades para acceder a la
información, a la educación, a la capacitación profesional, al trabajo, a la
vida social y a las actividades culturales.
En el caso de las
personas sordociegas de nacimiento, o de las que adquieren la sordoceguera a
temprana edad, la situación se complica por el hecho de que pueden darse
problemas adicionales que afecten a su personalidad o conducta. Tales
complicaciones reducen aún más sus posibilidades de aprovechar cualquier resto
visual a auditivo.
Los problemas de comunicación son los más destacados pero no las únicas
necesidades con las que se encuentra una persona cuando convive con la
sordoceguera. La combinación de las dos pérdidas sensoriales repercute en
muchos otros aspectos vitales que limitan su desarrollo personal en los
diferentes ámbitos de la vida y que dificultan el desenvolvimiento diario.
La utilización del tacto y la propiocepción como
medio de acceso al entorno y a la información. El tacto y la consciencia del cuerpo sobre su propia postura corporal respecto
al medio que nos rodea. Constituyen canales fundamentales de entrada de
información para la persona con sordoceguera, ya que son las vías seguras por
las cuales puede acceder a la información, comunicarse y aprender,
independientemente de que pueda provechar, si los tuviese y fueran funcionales,
sus restos de visión y/o audición.
El tacto adquiere un papel relevante en la percepción de la persona y de
sus posibilidades de conocer e interactuar con el mundo que le rodea. Se
convierte en la vía fundamental de información, facilitando la integración
perceptiva de la experiencia diaria y permitiendo a la persona el contacto con
la realidad. Para las personas con sordoceguera, acceder a través del tacto a
la utilización del sistema Braille, supone, además contar con un código de
lectoescritura para intercambiar información y comunicarse.
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