El sistema Braille se lee pasando los dedos por
cada línea, de izquierda a derecha. Tanto el niño o joven “parcialmente ciego”
como el ciego total, si aprende a temprana edad a leer y escribir Braille,
puede llegar a leer hasta 400 palabras por minuto. Por
eso es muy importante la enseñanza del Braille para un ciego ya que puede adquirir una
mayor capacidad para competir en igualdad de condiciones que un niño o joven
con vista, logra establecer una clara conexión entre el grafema y el
fonema. Hecho que le permitirá retener en su mente no sólo el
sonido, sino la forma.
La integración en el caso
de la persona con necesidades educativas especiales es concebida como un ente
único en permanente desarrollo de sus características y necesidades. El ciego
es ante todo una persona y como tal es merecedora de disfrutar de los derechos
de la educación; esto está claramente evidenciado en el principio de la
integración donde se busca la inserción de la persona en el medio que
interactúa y establece la posibilidad de integrar al educando dentro del
sistema educativo regular, promoviendo su incorporación social ccumpliendo
con el rol del docente especialista en abocarse en la atención y preparación
para lograr la completa integración de los niños y jóvenes con necesidades
educativas especiales, es importante como profesionales educarnos sobre este
sistema de enseñanza-
aprendizaje, las técnicas de orientación y movilidad (instrucción,
adiestramiento, sensorial, autoconfianza, adquisición de habilidades motrices,
para el desplazamiento e independencia; uso correcto del bastón, habilidad
social). Para la efectiva integración social de los ciegos.
Es importante para los docentes saber que el
sistema Braille es una metodología de enseñanza aprendizaje que está fundada en
el tacto y no en la visión, por lo tanto a la hora de enseñar el sistema
Braille, los docentes deben tener una capacidad didáctica mínima para aplicar o
adaptar ejercicios necesarios para el aprendizaje, como por ejemplo; esquemas
corporales y técnicas exploratorias de dedos y manos.
Por ello, es necesario que el maestro
conozca el sistema braille, que tenga información sobre el material de lectura
y escritura en braille y sobre el material pedagógico disponible (cartillas y
métodos, fichas, textos de lectura, material de aprendizaje básico). Por
último, es fundamental disponer de información sobre el material y dispositivos
tiflotecnológicos: de lectura (línea braille) y de escritura (regletas y
pautas, máquinas de escribir, braille hablado, impresoras braille,
etc.) Por otra parte es importante
destacar que las personas con ciegas obtienen la información a
través del lenguaje y la experimentación táctil, mediante una percepción
analítica de los estímulos. Tienen que reconocer las partes para hacerse idea
del conjunto, por lo cual, su ritmo de aprendizaje suele ser más lento. Al leer
en braille, lo hacen casi letra a letra, porque el tacto y su percepción
espacio-temporal no permiten hacerlo de otra forma.
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